La columna de mitología y símbolos que escribe Luis Sánchez Sancho en LA PRENSA nos ha presentado al griego Asclepios, padre de la medicina cuyo emblema de una vara con dos culebras es el caduceo, símbolo universal de la profesión médica. Asclepios era hijo de un dios (Apolo) y de Corónide, una mujer mortal.
Explicó el columnista que Quirón, símbolo de la bioética, le enseñó a Asclepios el dominio de la medicina y la facultad de resucitar muertos, también se le atribuyen habilidades de cirujano y farmacéutico, todo lo cual aplicó de forma “incesantemente amable” recibiendo la muerte con un fulminante rayo por orden de Zeus.
El caduceo es un ejemplo de símbolo vivo que nos recuerda el compromiso de médicos y trabajadores de la salud por el bienestar de la humanidad.
La vara con dos culebras o caduceo está considerado como un símbolo de los más antiguos cuya imagen se encuentra grabada sobre la copa del rey Gudea de Lagash, 2600 años antes de Cristo y sobre tablillas de piedra de la India.
Varias interpretaciones del significado: dos serpientes representan principios antagónicos y la vara es el eje del mundo por lo que se ha interpretado como equilibrio o paz. Otros enfoques presentan como símbolo de fecundidad o equilibrio psicosomático. Los budistas coinciden que es el equilibrio dinámico de fuerzas opuestas.
Asclepios es un ejemplo para todos los médicos de todas partes y épocas por que su amabilidad y fino trato con sus pacientes debe ser siempre norma de conducta de los profesionales de la salud que debemos garantizar que cada ciudadano haga uso del derecho humano fundamental de salud, entendida como completo estado de bienestar físico, mental y social.
El “juramento hipocrático” se encuentra desactualizado, aunque no así el sentido ético y social de compromiso al que debemos apegarnos los médicos al tener en nuestras manos la salud y vida de una persona.
Esto ha dado paso a nuevos tipos de juramento del deber médico que concentran enfoque bioético. La Bioética “es el estudio sistemático de la conducta humana en el campo de las ciencias biológicas y la atención de salud, en la medida que esta se examine a la luz de valores y principios morales. La bioética es más amplia que la ética médica que tan solo se ocupa de valores que se derivan de la relación médico-paciente”.
La Bioética es más amplia porque aborda cuatro conceptos importantes: los valores de todas las profesiones que tengan que ver con la salud física y mental, las investigaciones biomédicas y los tratamientos médicos. Además, la salud pública, la salud ocupacional e internacional y la ética del control de la natalidad.
Y el cuarto aspecto trasciende más allá de la vida y la salud humana por que aborda la vida de animales y plantas y conflictos medio ambientales que amenazan nuestro planeta y la humanidad.
Muchas gracias al columnista Luis Sánchez por recordarnos al padre de los médicos cuya amabilidad debe ser recordada por que los servicios de salud, públicos o privados, deben basarse siempre en el reconocimiento humanista de la dignidad total de la persona.
El autor es médico
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