Elige un champú que se adapte a tu tipo de cabello: normal, graso, seco, fino, rizado y teñido. ¿Por qué? Porque los activos que forman parte de la composición de la fórmula están estudiados para tratar la fibra capilar.
El cabello adquiere gran importancia en la imagen de cada una. Siempre debe estar impecable, limpio y bien peinado. Para que brille y respire, hay que cuidarlo bien. Estos son los pasos a seguir:
1) Los cabellos grasos se deben a una producción excesiva de sebo y a que el cuero cabelludo se irrita por este exceso.
2) Conviene limpiarlo con frecuencia, pero con suavidad para sanear todo respetando siempre el PH del cuero cabelludo.
3) Los cabellos secos no producen suficiente sebo y el cuero cabelludo es sensible. Consecuencia: la fibra capilar no está lisa.
4) Hay que lavarlo pero hidratarlo y nutrirlo al mismo tiempo, para que recupere la suavidad y tonicidad.
5) Los cabellos teñidos suelen ser frágiles por los tintes y las continuas mechas. Para mantenerlos con brillo y fuerza, es indispensable utilizar un champú específico.
6) Los cabellos finos, rizados o teñidos también pueden ser secos, grasos o normales.
7) La solución para conservarlos sanos es alternar un champú/tratamiento con otro, en función de la necesidad. Por ejemplo: uno específico para cabellos teñidos, especial para cabellos finos o rizados.
8) Lavar el cabello pero no con demasiada frecuencia, porque una higiene excesiva acaba con la autodefensa natural.
9) No utilizar mucha cantidad de champú, ya que daña la fibra capilar a largo plazo.
10) No amarrar el pelo mojado, eso es un grave error.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 B