EFE/VIDA
Las joyas de Elizabeth Taylor se vendieron como pan caliente el martes en la noche en Nueva York, durante una velada de subasta histórica marcada por varios récords y precios que superaron hasta diez veces el valor estimado inicialmente.
Presentes en la sala repleta de Christie’s, o por teléfono, los compradores fueron aumentando apasionadamente las propuestas para llevarse aderezos de diamantes, esmeraldas, zafiros, rubíes y perlas de una de las últimas leyendas de la época dorada del cine de Hollywood, cuya gran afición eran los diamantes.
A media tarde, cuando la venta aún no había terminado, la colección de Elizabeth Taylor ya se había convertido en la colección privada de joyas más cara en la historia de la subastas.
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