AGENCIAS
El tiempo y la rutina terminan deteriorando una bonita relación, es necesario compartir para que ambos se sientan más felices cada día.
Una opción muy sencilla es cocinar juntos. Tomen un libro de recetas y comiencen a elaborar el platillo que más les llamó la atención. No importa que sea complicado o que tenga ingredientes que no siempre consumimos, el reto va a valer la pena cuando terminen y se sienten a comer.
Vayan de compras y encárguense una tarea: uno compra el vino y el otro compra algo de comer, y luego encuéntrense en casa por separado. Coman y beban en casa, solos, con un poco de música y mucho amor.
Compren un libro y léanlo juntos. ¿Cómo? Pues, un capítulo él, un capítulo tú, mientras están muy cómodos en la sala o en la terraza de la casa. Mientras uno lee, el otro se echa en su regazo; así se complementarán y podrán compartir algo más.
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