EFE
Saadi Gadafi, uno de los hijos del asesinado líder libio Muamar Gadafi, pretendía establecerse junto a su familia con identidades falsas, en una vivienda en Bahía de Banderas, en Nayarit, gracias al apoyo de una red criminal internacional desmantelada por las autoridades que lo sacaría de Níger, afirmó ayer el gobierno mexicano.
Los servicios de inteligencia detuvieron en noviembre, como parte de la operación Huésped, a la canadiense Cynthia Ann Vanier, líder del grupo y encargada de las finanzas de la organización; y Gabriela Dávila Huerta (o Dávila del Cueto), una mexicana residente en EE. UU. que presuntamente sirvió como “enlace logístico” y contactó a los falsificadores de documentos.
Los otros arrestados son el danés Pierre Christian Flensborg, supuesto encargado de la logística, y el mexicano José Luis Kennedy Prieto, que se encargó de conseguir la documentación falsa. Los servicios secretos le seguían la pista a la supuesta banda desde el 6 de septiembre.
Saadi Gadafi está acusado de ser el instigador del asesinato de un conocido futbolista libio de los años ochenta, y en septiembre logró cruzar la frontera y exiliarse en Níger.
RARA ELECCIÓN DE MÉXICO
A juicio de Jorge Chabat, académico del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y experto en seguridad nacional, la red pudo considerar a México un buen destino para Gadafi, debido al historial de “corrupción de las autoridades mexicanas” y al paso de migrantes ilegales.
Para Chabat, “es extraño” que Gadafi no eligiera un país aliado de Libia, como Venezuela, Cuba o Nicaragua. Consideró un “error de cálculo grave” de los supuestos criminales haber ido a México, donde EE. UU. mantiene un mayor control migratorio en el marco de su lucha contra el terrorismo.
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