Durante la época fría, los cilios nasales, cuya función es similar a las pestañas, tienden a perder movilidad. Estos minúsculos vellos que junto con el moco eliminan el polvo, permiten con ello una mayor penetración de microorganismos a nuestro cuerpo, lo que aumenta el riesgo de enfermarse. La gripe o influenza, catarros, amigdalitis, entre otros, tienen mayor incidencia durante esta temporada.
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