Jorge J. Cuadra V.

La bancada de los veintiséis

Es la que debe hacer diferencia entre la politiquería de estómago y la política de los principios morales.

Esos 26 diputados están allí por la fuerza del voto, pero también están allí por la voluntad de quien se apropió sus votos. Con elecciones limpias y justas, no hubieran sido 26, sino 38 o 40, pero con los votos que la dictadura le robó a la democracia, llegaron a 62 diputados nacidos del fraude.

La vergüenza de sentirse manipulado por estar en esa posición, porque así lo dispuso él que dispuso de todos los votos, es suficiente para no asumir el escaño. Una diputación así, es basura, indigna, de colaboradores de la usurpación.

Si le agregamos la inutilidad de tomar un escaño regalado por el dictador, puesto que así como fueron 26, pudieron haber sido 20 o 15, pero nunca los que se ganaron en realidad; un escaño de los 15 y de los 30, de comparsa y sobre todo de conveniencia, para decir que también la oposición estuvo de acuerdo, por su presencia en el plenario, con la criminal aprobación de la Reforma del INSS, cuyas consecuencias van a castigar duramente las espaldas, ya de por si cansadas de la clase asalariada del país. Ante esta avalancha de contras y ningún pro, lo correcto es no sentarse en un escaño en donde el desprestigio es seguro.

Otra razón más para meditar muy bien la decisión que se va a tomar, es comprender en toda su realidad el verdadero significado de una aseveración que bulle entre los que a estas horas están deliberando sobre el camino a seguir. Si no llenamos ese vacío, lo van a llenar con cualquiera, dicen algunos. Y qué que lo llenen. Que lo llenen con quien él quiera y eso resulta una victoria moral de los que no lo llenaron por derecho propio. Entre más desmanes y arrogancia proyecte el usurpador del derecho, mejor para los intereses de la democracia y de la patria. Que sean otros los zancudos inmorales, que sean otros los diputados fantasmas, que sean otros los que se vendan, pero jamás los electos por el pueblo.

La posición de Fabio Gadea Mantilla, por pocos comprendida, es la correcta. Es la de un hombre que siempre creyó en la victoria y que se sabe ganador. “No acepto esta diputación constitucional, porque yo no corrí para diputado, sino para presidente y gané. Aceptarla, es aceptar haber quedado en segundo lugar”. Son palabras de líder al que hay que seguir, alrededor del cual hay que agruparse para dar la batalla de la resistencia cívica en las calles de toda Nicaragua.

A la cabeza de esa resistencia cívica deben estar los 26 diputados electos por el voto limpio y no en una Asamblea en donde se consumirán en su propio silencio.

Nicaragua está hastiada de lo mismo. Cúmplanle a su pueblo, compartiendo el ardiente sol, la represión del dictador y sigan al líder nacional de la oposición: Fabio Gadea Mantilla.

El autor es comentarista político

Opinión

COMENTARIOS

  1. Viejoso
    Hace 15 años

    Este maje sí que se ha creido los cuentos de Pancho Madrigal.

  2. Margarita
    Hace 15 años

    Así es como se habla; con hombría y dignidad; así es como deben proyectarse todos los que qeremos el bien para nuestras naciones, los de aquí y los de allá. A los dictadores, a los arribistas, a los desvergonzados y a los que no conocen la decencia y el decoro, sólo se les puede vencer con dignidad. La resistencia pacífica es el camino. Emprendámosla unidos y sostenidamente. Nadie podrá contra eso; mucho menos los que no saben lidiar con otra arma que no sea el garrote.

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