Por: Edgard Rodríguez
Cuando se anunció la incorporación de Juan Carlos Ramírez al staff del Bóer, se pensó no solo en la utilidad que representaría para los Indios sino también en lo atractivo que sería para una liga que lucha por mostrar figuras que obliguen al fanático a llenar los estadios.
En lugar de eso, Ramírez ha batallado por sostenerse lo suficiente sobre el box, mientras el permiso facilitado por los Filis, avanza hacia su final. Y aunque la liga no es fácil, el 0-2 y 5.40 que acumula Juan Carlos tras cuatro aperturas no es lo que se tenía en mente.
Pero no solo son las cifras. Ramírez no ha logrado avanzar profundo en ninguna apertura. Los contrarios le batean para .321 y en los 21.2 innings laborados, admite 27 hits, con 13 carreras limpias, nueves bases y 17 ponches. También tolera dos triples y dos jonrones.
¿Es dramático? No, no lo es. Lo que pasa, es que Ramírez viene de realizar buenos trabajos en Doble A, una categoría superior al beisbol nica, y por tanto, se esperaba que impusiera su dominio, pero lo que se ha visto hasta ahora ha sido un lanzador vulnerable y pasivo.
El domingo, la recta de Juan Carlos estaba a 94 millas, una velocidad buena hasta en las Grandes Ligas. Pero sus demás picheos, no fueron ni obedientes ni dañinos. Incluso la recta misma carecía de movimiento y dio la impresión que le quitaba en busca de control.
Una vez que en lugar de lanzar a 94, lo hacía a 90, resultaba bateable. Pero más que todo lo que tiene que ver con la fortaleza, me llamó la atención que Ramírez no fue agresivo. No lo vi dueño del box. No lo vi confiando en sus recursos. No intimidó a pesar de su poder.
Claro, es todavía un joven en construcción y con un gran futuro, pero la liga nica debería haberle servido para fortalecer su confianza, en lugar de generar dudas sobre su habilidad, no sobre su material. El material está ahí, lo cuestionable, es la forma cómo lo está usando.
Al final, lo esencial es que JC tome en consideración lo que le ha sucedido y eso lo haga más fuerte para los retos que le esperan en el 2012 en el beisbol rentado en Estados Unidos.
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