Por: Amalia del Cid
Si se realizara un concurso de talentos entre métodos anticonceptivos, la corona sería, indiscutiblemente, para el dispositivo intrauterino (DIU), conocido también como T de cobre. Por su bajo costo y efectividad, este supera a las píldoras y las inyecciones, aseguran médicos de la Red Segura, de la Organización Panamericana de Mercadeo Social (Pasmo).
El costo de la colocación del dispositivo es de, en promedio, 100 córdobas; por lo que, tomando en cuenta que su efecto anticonceptivo dura hasta diez años, resulta mucho menor que el de las inyecciones, que provocan un gasto de unos 1,200 córdobas anuales, señala el ginecólogo César Moraga.
Esa ventaja no solo es benigna para la economía de las mujeres; también está representando un ahorro para el Ministerio de Salud (Minsa), apunta Guadalupe Canales, gerente de Salud Sexual y Reproductiva de Pasmo.
Según una encuesta realizada por esa organización a 531 mujeres, entre finales de 2010 y comienzos de 2011, apenas el cinco por ciento de las que estaban sexualmente activas dijo utilizar el DIU. Sin embargo, la meta es que ese porcentaje crezca, mediante más capacitación de personal médico y promoción del método, manifiesta Canales.
Ya se está logrando. Hace seis meses el doctor Moraga no colocaba ni una sola T de cobre al mes, ahora instala hasta 30, dice.
DE 10, UNA
El procedimiento es explicar a la paciente las múltiples ventajas del DIU, así como sus contras, y esperar que ella decida si quiere o no usarlo. De cada diez, una opta por colocárselo.
Eso, tal vez, debido a que la T de cobre está rodeada por una nube de mitos, como el miedo a que no sea reversible. Pero —según Moraga— una mujer está en condiciones de quedar embarazada desde el día en que se le retira el dispositivo.
Con todo, lo que no se debe olvidar es que el DIU no protege de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) ni del sida. Para eso es necesario el preservativo o la abstinencia.