La escritora británica J. K. Rowling explicó que el acoso de la prensa en el Reino Unido la obligó a cambiarse de casa en Escocia y abandonar la que se había comprado con el dinero de su primer libro de la saga Harry Potter.
Rowling detalló su batalla contra los abusos de la prensa, sobre todo para proteger a sus hijos, en una declaración ante la comisión presidida por el juez Brian Leveson, que investiga la ética de la prensa británica y la eficacia de sus órganos reguladores. Al prestar testimonio, Rowling contó que periodistas y fotógrafos la «echaron» de su primera propiedad al publicar imágenes en que se veía el nombre de la calle y el número.
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