Esperanza que sostiene

Sus ojos no cesan de derramar lágrimas. Compara la espera por noticias de su hija como “una agonía”.

 

 

Elízabeth Romero

Sus ojos no cesan de derramar lágrimas. Compara la espera por noticias de su hija como “una agonía”. Reina Albina Escalante, ha llorado por su hija Irene Narcisa Rugama Escalante, desde hace nueve años, cuando esta dejó su casa, en Chinandega, en busca de sus sueños: un buen trabajo con buen salario. Esto fue lo que a Rugama le ofreció el coyote que escondido de su madre le convenció que dejando el suelo patrio mejoraría su situación económica.

“Ha sido duro oye, es una agonía la que uno tiene, como que uno se va muriendo poquito a poco, sí, es una agonía, un sufrimiento lo que uno lleva. Usted sabe perder a un hijo, a una hija, es duro”, dice Escalante.

La historia de Escalante, es la misma que enfrentan muchas familias chinandeganas, pero el tema de los migrantes desaparecidos en tránsito, sobre todo en la ruta México-Estados Unidos pasa inadvertido, casi invisible en la agenda del país, aunque en algunos sitios es cada día más visible.

Escalante no ha descansado en la búsqueda de su hija, a quien vio por última vez cuando tenía 21 años. Asegura que denunció sin éxito el caso ante la Policía local, buscó cadenas de televisión internacionales a fin de reportar su pérdida. Hace unos días, con la fotografía de su hija en la maleta, partió a México, donde recorrió diferentes estados y llegó hasta las fronteras con Estados Unidos, recorrió albergues, cárceles, plazas, ermitas y hasta sitios públicos de los estados mexicanos, preguntando si alguien conocía a Irene, pero nadie le dio noticias de su hija. La búsqueda fue infructuosa.

Únicamente la fe en Dios sostiene a Escalante, quien estima que su hija está con vida, y teme que esté en algún sitio forzada. Recuerda que la única ocasión que Irene le habló hace unos cuatro años, para pedirle que le enviara dinero. En esa ocasión a ella le dio la impresión de que a su hija le arrebataron el teléfono, cuando la llamó para avisar que había recibido el dinero.

Escalante es una de cuatro mujeres chinandeganas que por primera vez salieron de Nicaragua para buscar a sus hijos desaparecidos. Esto fue gracias a una organización de derechos humanos de Honduras y del grupo Jesuita de Nicaragua que coordinó la salida. Las cuatro madres junto a las hondureñas constataron en carne propia el peligro al que sin saberlo se enfrentan los migrantes centroamericanos.

VIVIERON LOS RIESGOS QUE ENFRENTAN SUS HIJOS

Guadalupe Rivas García, también viajó a México en busca de su hijo Blas Álvaro Rivas, de 37 años. Ella salió de Nicaragua sin siquiera una fotografía de su hijo, y fue después que los religiosos del Servicio Jesuita de Nicaragua, le hicieron llegar una y empezó a mostrar la fotografía de su vástago sin resultado alguno.

Pero igual la sostiene la esperanza. Durante el recorrido otro migrante le dijo que le pareció haber visto a este en Saltillo. Rivas señaló que en el recorrido conocieron el caso de una nicaragüense que ya fue deportada anteriormente, que insiste en su intento de cruzar la frontera. A ella, otros migrantes intentaron violarla, el marido intervino y se enfrentó a golpes con ellos. Rivas confirmó que escuchó la versión de mujeres indocumentadas que deben inyectarse un anticonceptivo en prevención de embarazo.

“La mayoría de las veces hay violaciones”, dice Rivas quien comenta que el riesgo incluso lo enfrentan las indocumentadas en el tren.

“Platiqué con una hondureña que a la pobrecita la vendieron en un prostíbulo, pero hubo un muchacho parece que se enamoró de ella y la tuvo que sacar. Ya venía, están arreglando los papeles para regresar a su país”, comentó Rivas.

Muchas veces la desesperación por mejores condiciones de vida impulsa a muchos jóvenes a caer en las garras de los coyotes, quienes los sacan del país engañados, sobre todo a las mujeres, ofreciéndoles buenos salarios, pero al final las venden o las dejan abandonadas a su suerte en las fronteras con Estados Unidos.

Otros salen convencidos que llegar a Estados Unidos les cambiará la vida, pero después de muchos años las madres se convencen que están desaparecidos.

Este sueño por mejores condiciones fue lo que llevó al hijo de Guadalupe Rivas a dejar su familia ocho años atrás. Primero salió para El Salvador, después decidió seguir más adelante. Desde entonces su progenitora no sabe de él. “Dijo que aquí no ganaba mucho. Él se va por una vida mejor”, explica Rivas.

A diferencia de Escalante a Rivas le tocó además asumir la manutención de cinco niños que este dejó y le fueron entregados por las autoridades de Bienestar Social.

Las madres demandan al gobierno de Daniel Ortega que se preocupe por la situación de los migrantes nicaragüenses, que carecen de un consulado en la frontera mexicana.

Aparentemente los traficantes de migrantes en Guatemala tienen sus contactos en Chinandega, para contactar a mujeres jóvenes. La trata de personas es uno de los negocios ilícitos de las bandas que aprovechan la fragilidad de los migrantes para sus negocios ilícitos. Escalante y Rivas antes no sabían nada de esto. Ahora lo saben, y con mucha más fe confían en que sus hijos estén bien en alguna parte.

 

CHINANDEGANOS  EMIGRAN POR DIVERSAS CAUSAS

Según Narciso Cruz Menjivar, de la Casa de Atención al Migrante, en Chinandega, un estudio realizado el año pasado por el Servicio Jesuita para el Migrante en ese departamento reveló que son varios factores los que influyen para que los chinandeganos emigren del país. Existe un estimado que el 85 por ciento de las familias chinandeganas tiene algún familiar migrante. “Y si preguntamos ¿quiénes quieren irse? el 90 por ciento quiere irse”, sostuvo Cruz. La falta de empleo o la falta de condiciones para que una persona pueda desarrollarse plenamente destaca entre los factores que lleva a los chinandeganos a emigrar. El problema de la tierra y la industrialización de agricultura también ha incidido mucho, señaló Cruz. “La migración es algo muy doloroso, es algo que desgarra a la comunidad, a la familia, que tiene su parte positiva, no lo vamos a negar, la mayoría de chinandeganos han podido arreglar su casita… por las remesas, porque a partir de allí se van manteniendo”, dice Cruz. Chinandega ocupa el segundo lugar en el país, después de Managua, entre los departamentos de donde más emigran los nicaragüenses hacia otros países, en su mayoría de forma indocumentada. “Y no solo eso, Chinandega está en segundo lugar como una zona expulsora de menores de edad”, expresó Cruz. Entre los destinos señalados a los que viajan los chinandeganos está en primer lugar Costa Rica y en segundo Estados Unidos. Aunque dijo Cruz que han surgido otros países alternativos como España y Panamá.

El representante de la Casa de Atención al Migrante dijo que el tema de los migrantes desaparecidos había sido invisibilizado en ese departamento, pero al conocer que la situación “es una realidad”, ese organismo impulsó un proyecto de apoyo. Esta es la primera iniciativa a nivel nacional. Y ya dio sus frutos con la participación de las cuatro madres que viajaron a México en la caravana centroamericana. También las autoridades empezaron a tomar conciencia del tema, y fue por eso que la Alcaldía local emitió a inicios del año una ordenanza para proteger a los migrantes en ese departamento.

 

Reina Albina Escalante únicamente le queda ver a su hija Irene Narciza Rugama Escalante, en la fotografía que le quedó como recuerdo después de partir hacia Estados Unidos hace nueve años. LA PRENSA/ B. PICADO

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COMENTARIOS

  1. Ana Laura
    Hace 15 años

    Odio a los politicos de todo el mundo son los mafiosos mas grandes y como q existes un Dios llegara ek dia q paguen por el sufrimiento de tantos pobres que por salir a luchar emigran y algunos desaparecen ha de ser terrible , yo emigre a Estados Unidos y me ha ido bien pero en estos tiempos no salgan hermanos nicaraguenses en Mexico hay gente muy mala especialmente las mujeres estamos indefensas ,aunq en Nicaragua tambien xq ahi los violadores salen libres,pero no vale la pena ya salir del pais.

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