Edgard Rodríguez / Zona de Strikes
Cuando Calixto Vargas y Andrés Reiner, scouts de los Astros de Houston, fueron a Masaya para observar a Félix Palacios, más tarde conocido como Jairo Pineda, lo tomaron con calma, considerando que el prospecto abriría el partido. Así que habría tiempo para verlo.
Pero después de enfrentar a los primeros cuatro bateadores, Pineda estaba fuera del box. No solo les había dado bases por bolas a todos, sino que además, algunos de sus picheos se enterraron antes de llegar al home, otros rebotaron en la pared y unos más se fueron a las cabinas de transmisión.
Sin embargo, un año después de firmado por Houston, Pineda dominaba la zona de strikes y su velocidad iba en aumento. Algo parecido sucedió con Omar Varela, firmado por los Yanquis. Pasó de no lanzar strikes aquí, a casi no tirar bolas en ningún lado. Se hizo controlado y más veloz aún.
Hace unos años, vimos el salto dado por Danilo Sotelo y su juego agresivo. Lo mismo ocurrió con Mario Holmann y su defensa de filigrana, con Víctor Duarte y su crecimiento como relevista, con Ofilio Castro y su constancia como bateador, hasta desembocar en este Elmer Reyes chispeante.
Es increíble el salto que dan los prospectos luego de ser firmados para el beisbol profesional. Eso confirma que nuestro sistema de entrenamientos no es el más adecuado, y que la técnica, junto a la disciplina que se impone en las Ligas Menores, hacen la diferencia.
Ojalá se incremente el número de firmados. Unos llegarán a las Mayores. Otros estarán de vuelta pronto, pero todos aprenderán a jugar.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 B