Edgar Rodríguez
Aunque siempre es difícil precisar sobre aspectos intangibles como el deseo, la valentía o el compromiso, siempre he tenido la firme convicción que no ha habido equipo más combativo en la historia del beisbol nacional, que los Leones, sin importar el apellido del campeonato.
Y eso no solo lo confirman los títulos obtenidos, sino la manera como los ha conquistado. Agreguen a eso la capacidad que siempre ha tenido León para producir talento, para desarrollarlos, mantenerlos unidos y ganar. Eso fortaleció su identidad.
Pero de pronto, algo ha fallado en ese sistema. Los jugadores locales, que antes se sentían orgullosos de defender su casaca, ahora se van. Y otros, que jugaron ahí en el pasado, aunque no sean autóctonos, aseguran que no están interesados en volver. ¿Qué ha pasado en la jaula?
Parece haberse perdido el sentido de pertenencia, y pese a que los fanáticos llegan al estadio, tampoco hay la conexión que permite la proximidad geográfica con el jugador. Y peor aún, el equipo no está ganando, mientras la Liga Profesional avanza rauda en su calendario.
No sé si la solución es dar una sacudida a lo inmediato, pero es obvio que algo debe hacerse con ese equipo. Incluso, la propia liga debería estar interesada en la búsqueda de opciones que permitan la buena marcha del torneo, considerando además, que son socios.
Sin embargo, creo que para el futuro, la directiva leonesa debería hacer un esfuerzo, para “repatriar” a los jugadores que están fuera. El éxito leonés en el pasado se estableció a partir de la identidad, sentido de pertenencia y combatividad, rasgos que no se aprecian por ahora.
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