Wilder Pérez
No hubo aplausos, pero dos minutos y medio después de la alerta de tsunami, los científicos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) establecían una nueva marca de velocidad, tras confirmar que el Centro de Operaciones de Desastres (Code) ya estaba avisando de la ola gigante que se dirigía hacia Nicaragua ayer.
La alerta de tsunami era solo un entrenamiento, pero la nueva marca demuestra que la gente puede saber, en cuestión de segundos, si el mar se le viene encima. Esto es valioso cuando hay que huir de un fenómeno que alcanza la costa en 45 minutos mínimo.
El ejercicio se hizo bajo dos hipótesis que partían de un terremoto bajo el Océano Pacífico, de magnitud 9.0 Richter.
Una tomaba como punto de partida América del Sur, y otra la zona frente a las costas de Nicaragua. En total participaron 30 países que integran el “cinturón de fuego”, la zona con más terremotos en la Tierra.
Tanto Jorge Castro, subdirector del Ineter, como Angélica Muñoz, directora de Geofísica del Ineter, coincidieron en que Nicaragua está en la punta de los Sistemas de Alerta Temprana ante tsunamis en Centroamérica, y por eso podría liderar un centro regional ante estos fenómenos el próximo año.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A