No, tareas ¡no!

Muchos padres se sienten frustrados porque su hijo o uno de ellos no quiere estudiar. Los castigan, los amenazan, los comparan con otros chicos estudiosos, en fin, recurren a todo tipo de estrategias que, al modo de ver de los expertos, no solucionan nada, solo logran alejarlos y crear un clima desagradable en el hogar.

 

Agencias/VIDA

Muchos padres se sienten frustrados porque su hijo o uno de ellos no quiere estudiar. Los castigan, los amenazan, los comparan con otros chicos estudiosos, en fin, recurren a todo tipo de estrategias que, al modo de ver de los expertos, no solucionan nada, solo logran alejarlos y crear un clima desagradable en el hogar.

Sin embargo, los especialistas creen que la misión de esos padres desesperados es descubrir el talento de esos hijos que simplemente no quieren estudiar lo que les gusta a sus progenitores.

Sencillamente la apatía en el estudio es síntoma de que algo no está bien y ojo con eso. Puede reflejar problemas como un divorcio, compañeros hostiles o un sistema educativo poco favorable para la expresión de la creatividad del niño, por lo que los padres deben buscar segundas opiniones.

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