Ligia Alvarado organizó su viaje a Nicaragua con varios meses de antelación con un solo propósito: votar en las elecciones presidenciales del 6 de noviembre. Permanecerá en el país tres días y la inversión en ese voto podría superar los mil dólares.
Alvarado considera que bien vale la pena el esfuerzo, se considera afortunada de poseer una cédula de identidad pese a que vive en Estados Unidos, mientras en Nicaragua miles luchan por obtener la suya para poder votar.
“En este momento cada voto cuenta, ya que tengo la dicha de tener una cédula, no debo desperdiciar la oportunidad de ese voto. Estoy sacrificando tiempo para estar con mis hijos, mi familia, trabajo, y los gastos en que se incurre para viajar, pero vale la pena el esfuerzo, después de las elecciones de 1990, creo que estas son las más importantes, o nos decidimos por la democracia o la dictadura”.
Norman Tellería es otro de los nicaragüenses que esperaba en el Aeropuerto Internacional de Miami para abordar el avión que lo trasladaría a Nicaragua para votar. “En Nicaragua se ha derramado demasiada sangre para que volvamos a repetir la misma historia, esperemos que los nicaragüenses tomemos conciencia de eso”, argumentó.
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