Grecia abandonó su proyecto de convocar un referendo sobre el rescate acordado por la Eurozona, anunció este viernes el ministro griego de Finanzas, Evangelos Venizelos, a sus colegas europeos. LA PRENSA/AP P. GIANNAKOURIS

Nubarrones sobre la región

Las proyecciones de crecimiento de Latinoamérica podrían caer por debajo del 4.0 por ciento previsto para 2011, como consecuencia de las repercusiones del alto endeudamiento y las dificultades de pago que se ciernen sobre varios países de Europa, en especial Grecia, y el bajo crecimiento económico de Estados Unidos.

Mario José Moncada

[doap_box title=»La exposición financiera» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Los bancos europeos son una importante fuente de financiamiento para Latinoamérica.

320 mil millones de dólares o el equivalente del 8.0 del Producto Interno Bruto (PIB) regional, adeudan los sectores públicos y privados latinoamericanos a España y Portugal.

50 veces el PIB de Nicaragua representaría la citada deuda.

400 mil millones de dólares, es decir el 13.0 del PIB regional, deben las economías emergentes de Europa a Latinoamérica y el Caribe.

25 por ciento del capital de la banca comercial en México, Chile y Perú poseen los bancos españoles.

300 mil millones de euro es la deuda pública de Grecia.

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Las proyecciones de crecimiento de Latinoamérica podrían caer por debajo del 4.0 por ciento previsto para 2011, como consecuencia de las repercusiones del alto endeudamiento y las dificultades de pago que se ciernen sobre varios países de Europa, en especial Grecia, y el bajo crecimiento económico de Estados Unidos.

Así lo indica una nota técnica el director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Víctor Villalobos, al no descartar que los problemas en Europa y Estados Unidos “podrían desembocar en una recesión”, que repercutiría en la región latinoamericana, sobre todo en las naciones exportadoras netas de alimentos en el corto plazo, aunque en el mediano y largo plazo sus efectos serán mayores para las importadoras netas de alimentos.

Villalobos indica que Latinoamérica “no es uniforme en términos de su capacidad de respuesta ante una crisis, dado que algunos países son más vulnerables que otros por su condición de alta dependencia de la importación de alimentos y de energía, bajas reservas monetarias y altos niveles de endeudamiento y déficit fiscal”.

De acuerdo con el documento, en los últimos dos años los países de América Latina y el Caribe han tenido una fuerte recuperación tras la crisis del 2008, gracias a los flujos de capital, precios récord de las exportaciones de productos básicos, sólidas políticas y una alta expansión del crédito interno.

Pero advierte que “es de esperar que ante la desaceleración de la economía mundial y probable recesión, a la región le será difícil mantener el crecimiento económico e incluso, es posible que caiga por debajo del 4.0”.

Latinoamérica enfrentaría un descenso en las importaciones de los países desarrollados; bajas tasas de interés que desincentivarían la producción, lo que presiona los precios de los bienes agrícolas al alza; movimientos al alza y a la baja en el tipo de cambio del dólar, que provocan oscilaciones en los precios internacionales y llegada de capitales especulativos; en los precios del petróleo y su efecto sobre otras materias primas y escenario global de alto riesgo e incertidumbre.

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