En la figura diminuta de un recién nacido en Manila, Filipinas, se festejó la llegada al mundo del habitante número 7,000 millones. La actividad ilustró simbólicamente los retos planetarios del crecimiento demográfico.
En Nueva York, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, lamentó que la humanidad enfrente “un mundo de terribles contradicciones” entre ricos y pobres, justo en el momento en que recibe a su nuevo integrante.
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