Un estudio realizado por la Universidad de Newcastle de Reino Unido demuestra que el consumo de leche ecológica nos ayuda a reducir hasta la mitad el consumo de grasas saturadas aunque, eso sí, sin renunciar a los ácidos grasos beneficiosos como el Omega 3, a los antioxidantes o a la vitamina E.
Esta diferencia entre leche ecológica y convencional radica, básicamente, en la alimentación de las vacas, pues según la normativa ecológica, esta debe consistir en al menos un 60 por ciento de hierba, circunstancia que no se da en la elaboración de la leche convencional, debido al proceso de elaboración.
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