La ley reduce el espacio de los fumadores. LA PRENSA/ ARCHIVO

Fumando se mata y arriesga a otros

Un fumador pierde 15 minutos de su vida por cada cigarrillo fumado y el no fumador (que absorbe el humo) pierde nueve minutos, según datos proporcionados por Manuel Sánchez, presidente de la Asociación Nacional Antitabaco de Nicaragua.

Gloria Ruiz

Un fumador pierde 15 minutos de su vida por cada cigarrillo fumado y el no fumador (que absorbe el humo) pierde nueve minutos, según datos proporcionados por Manuel Sánchez, presidente de la Asociación Nacional Antitabaco de Nicaragua.

Tomando en cuenta estos datos la organización realizó un taller con los estudiantes de la Universidad Centroamericana de Ciencias Empresariales (Ucem) para promover y dar a conocer la Ley 727, de Control y Regulación del Tabaco.

Lo que se pretende conseguir con esta ley es ayudar “a disminuir todos los estragos que hace el consumo del tabaco a nivel social, en la salud, en lo económico y ambiental”, dijo Laura Salgado, coordinadora para Latinoamérica de la Alianza para el Convenio Marco.

Este Convenio suscrito por los 168 países adscrito a la Organización Mundial de la Salud (OMS) busca promover leyes en los países para controlar el consumo del tabaco.

La ley no prohíbe fumar, sino que delimita los espacios donde puede hacerse, con el objetivo de proteger la salud del que no fuma y de que el fumador pierda el interés y disminuya el consumo del tabaco y por último de que los niños no se inicien en el consumo, explicó Salgado.

“Más de la mitad de las personas que mueren por enfermedades relacionadas al fumado mueren entre las edades de 35 y 66 años, que es una edad productiva del país”, agregó.

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