Adelia Sandoval
“Tenía días de no llegar a la escuela, fuimos a buscarla y la encontramos sucia, cocinando frijoles y cargando a su hermanito”, dice Ania Espinoza, una niña comunicadora al narrar la historia de otra que no iba a la escuela en una comunidad de Condega.
La niña se llama María Auxiliadora Pérez. Hoy es una de los 10,041 niños, de municipios de Jinotega y Madriz que regresaron a las aulas de clases.
En tres años el proyecto Enterate y otras organizaciones como el Inprhu Somoto, la Asociación Infantil Tuktan Sirpi, la Culcumeca y el Ministerio del Trabajo (MTI) lograron revertir la deserción escolar porque un 11 por ciento de los niños fuera del sistema escolar volvieron a las aulas de clases, dijo María Iveth Fonseca, directora del programa. En el programa fueron capacitados 1,125 docentes, 392 promotores comunitarios y 297 productores de café en que desarrollaron los puentes educativos donde los niños estudian mientras sus padres trabajan en el corte de café.
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