El poemario de Yelba Clarissa Berríos M. ofrece una perspectiva amorosa y global sobre los conflictos amorosos.
Cuando escribe mi yo
Sin ambajes rodeos o sutilezas
temblando pieles
o robándoles inspiraciones a los dolores
mi poesía sería una careta infame
alimento de los curas
y desprecio de los depredadores
Cuando aperturo un poema
cabalgando en pelo
en el corcel de mis verdades
lo erótico se sumerge en beatitud
lo pletórico en hambruna
lo común en unicidad
mi vida es biblioteca abierta
a los confines celestes
y amarro libertades a mis miedos
cuando me visto de yo
escribo mi mejores parlamentos]
¡Teatro Lleno!
Luna paliducha sobre almohada hundida
Atrapo el aire con manos trémulas
para ayudarlo a inflar pulmones ponchados
¿Cansados inertes exhaustos ardorosos adoloridos?
o simplemente ya no desean robar oxígeno.
Pensamientos danzan
en el lago amarillo de mis dudas y temores sueños
y fracasos
victorias y delicias
anhelos y quebrantos
la humedad de mi verbo acelerado en tu hombro
la noche paliducha y quejumbrosa
hace muecas hediondas en mi cara diáfana
de amor deshabitada.
Ojos morados de adrenalina repletos
descargan puño cerrado
plumaje de almohada vuela invasivo
en cuarto verde
pierdo miedo
suena teléfono
y verbos se conjugan en presente continuo y sostenido
Sol cansado.
Sábanas blancas
En la nocturnidad estiro dedos que atraviesan
techo mudo hasta tocar estrellas
voy a pescar con tu foto
mas ninguna tiene tu rostro.
Cuando al fin logro empiernar mi almohada
mi siamés hermano insomnio
me ofrece cafeínicos ayeres.
Escucho tu galopar debajo de mi almohada
el cuarto se mece en estruendosos relinchos
salpicando y untando de deseo.
Mis sábanas blancas.
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