Saúl Martínez
Una montaña de basura cae y contamina el río Acome, el afluente chinandegano que antes de llegar al basurero cruza el centro norte de la ciudad.
Hasta allí van cada día pobladores del reparto El Limonal, comarcas El Raizal y el Ojo de Agua, para recolectar botellas, plásticos y chatarra, mientras una máquina excavadora empuja los desechos hacia el abismo, que es lecho de este río que sigue su curso hasta el Océano Pacífico.
12 vertientes, manantiales u ojos de agua le dan vida al río Acome, con agua cristalina que brota del suelo.
30 manjoles distribuidos en distintos barrios de la ciudad de Chinandega descargan sus aguas en el afluente.
08 unidades en regular estado funcionan para recoger los desechos en Chinandega.
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Arnulfo José López, junto con otros dos compañeros, excavaba con una piocha parte de la montaña de desechos. “Por la necesidad estamos aquí, antes de cometer errores. Trabajamos de ocho de la mañana a las tres de la tarde”, dijo el poblador.
Enrique Flores señaló que con la chatarra que encuentra obtiene un promedio de 120 córdobas cada día.
“Más de 30 venimos a buscar la vida desde el reparto El Limonal, ya ni nos enfermamos. Hoy (ayer) no vino el caterpillar que empuja la basura, lo que escucho por ahí es una motosierra”, explicó Flores.
HUMO TÓXICO
Álvaro Ramírez Pereira, responsable de inspectores de la Unidad Ambiental Municipal de la Alcaldía de Chinandega, dijo que el problema es el basurero central que está saturado y explicó que la maquinaria que empuja los desechos es una alternativa para descongestionar el lugar.
“Es como para remediar la situación para mientras se busca el sitio adecuado para depositar los desechos. El crecimiento poblacional es serio”, mencionó el funcionario.

Ramírez dijo que existen organismos como África 70 que avanza con un proyecto de recolección y reciclaje para contrarrestar la exagerada cantidad de basura en el municipio.
Cerca de la montaña de desechos, pobladores incendian llantas a diario para extraer el hierro. “Eso está prohibido, es un humo peligroso por los químicos”, dijo Ramírez.
Se estima que para sanear los ocho kilómetros del río, desde que nace en las faldas de la cordillera volcánica El Chonco-San Cristóbal, se necesitan 70 millones de dólares.
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