En las frecuentes caminatas que la campaña electoral me ha llevado por los diferentes barrios de Managua, he encontrado que el llamado “voto oculto” no es otro que el voto del ciudadano deliberante, que quizás no expresa sus simpatías abiertamente en una manifestación, pero en el interior de su casa, así como en el interior de su conciencia, no tiene dudas de por quién va a votar.
El voto deliberante es el mismo voto inteligente o voto útil, es el voto de aquel ciudadano que no va a desperdiciar su voto y se lo va a dar al mejor candidato que pueda derrotar nuevamente al orteguismo y todo lo que representa. Ese voto deliberante es el que ha inclinado la balanza en las elecciones del 1990, 1996, 2001 y que en el 2006 se confundió ante la polarización de dos fuerzas liberales, votando a ambas casi por partes iguales.
No obstante, en mi andar por las calles de Managua he observado recurrentemente que en esta campaña se está presentando el fenómeno de la polarización del electorado Gadea-Ortega, PLI-FSLN.
Cabe recordar, que cuando este fenómeno electoral se ha presentado en el pasado, la marea del voto deliberante, que no es necesariamente un voto partidario obediente y disciplinado, sino independiente, no ha favorecido al candidato eterno del Frente Sandinista que lleva ya 26 años figurando en las boletas electorales presidenciales.
Ese ciudadano que nos recibe en su casa en nuestra capital y nos estira la mano a través de las puertas o las verjas de hierro que protegen su vivienda, a diferencia de muchas zonas rurales, seguramente no está dispuesto a ir a una manifestación política masiva montado en un bus o en un camión, como hemos visto a miles en diferentes partes del territorio nicaragüense, pero si está esperando que llegue el momento de concurrir a la urna electoral el 6 de noviembre para depositar su voto por el mejor candidato.
Para llegar a esa decisión, ha tenido tiempo de ver los diferentes programas de gobierno, de ver las trayectorias de cada uno, de ver las ofertas electorales de cada uno y poner en el balance su credibilidad.
Estoy plenamente convencido que la campaña más efectiva, ya sea comercial o política, no son los miles de postes de alumbrado pintados con una bandera y empapelados, no es el costoso anuncio televisivo, ni la megavalla de carretera con la sonrisa del candidato, sino la campaña personal, boca a boca. Esa es la campaña que desde meses atrás hemos venido haciendo en Managua para captar el voto deliberante y los resultados estarán a la vista el 6 de noviembre.
A los ciudadanos que nos salen a encontrar en las caminatas, en el umbral de sus casas les digo que me voy con un candidato que dicen que escribe los mejores cuentos de Nicaragua, Pancho Madrigal, me interrumpen a menudo, pero que yo tengo la fe que el mejor cuento don Fabio no lo ha escrito aún, el mejor cuento lo escribirá el día 6 de noviembre, porque ese cuento va a ser historia y yo les pido que con su voto, nos ayude a escribir la historia: un punto, una coma, todo cuenta en la historia los fiscales con su defensa del voto nos ayudarán a que esa historia no sea borrada ni alterada.
El autor es diputado.
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