Josué Bravo/COSTA RICA
Aunque solo se jugó un partido por las lluvias, la afición nicaragüense compartió con el equipo Bóer una amena fiesta deportiva, el domingo en el estadio Antonio Escarré.
Viernes y sábado no se jugó y fue hasta el domingo, siempre con amagos de lluvia, que se realizó el encuentro en el que todos quedaron satisfechos. Los Indios ganaron 13 a 6 a un combinado costarricense.
El Bóer pudo probar a sus figuras y la afición disfrutó de los enormes tablazos de Jilton Calderón, Wilton Veras y Mark Joseph, quienes conectaron palos de vuelta entera. Joseph también realizó una estupenda atrapada en el jardín central, al lanzarse de cabeza.
Quien más atrapó la atención dentro y fuera del campo fue Juan Carlos Ramírez, el gran prospecto de Nicaragua en la organización de los Filis de Filadelfia. En el tercer episodio, Ramírez propinó tres ponches con pedradas que oscilaron entre 92 y 95 millas, según el coach Sandy Moreno, quien midió la velocidad con una pistola de radar.
Durante el fin de semana, Ramírez fue solicitado para firmar autógrafos, tomarse una foto, compartir en familia y hasta salir a cenar con aficionados. A todas esas peticiones el “cubanito” accedió, demostrando su humildad a pesar de estar a las puertas de Grandes Ligas.
“Fenomenal el recibimiento y el apoyo de estas personas. Los nicas nos reconocemos donde sea, estamos en todos lados”, dijo Ramírez, mientras era asediado por decenas de fanáticos.
Todo transcurrió entre rifas, regalos y música nicaragüenses.
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