Afeitate durante o después de la ducha, de modo que el agua caliente y el vapor abran los poros y hagan que el vello se ablande al absorber el agua. Conseguirás un afeitado más limpio dañando menos la piel.
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Afeitate durante o después de la ducha, de modo que el agua caliente y el vapor abran los poros y hagan que el vello se ablande al absorber el agua. Conseguirás un afeitado más limpio dañando menos la piel.
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