Por Amalia del Cid
Sobrino nieto de Augusto C. Sandino y cura párroco de la ciudad de Nindirí, el padre Edwin Román Calderón ha lanzado un «grito de alerta», para denunciar lo que él considera una dictadura en nacimiento, y exigir «justicia» en el caso del padre Marlon Pupiro, asesinado el pasado 20 de agosto. Eso lo ha puesto en la mira de miembros del Consejo de Poder Ciudadano, que, según él, le han enviado claras misivas para que baje el tono de sus homilías. «La está encabando», le han dicho.
Además, el sacerdote recibió llamadas y mensajes de texto con amenazas y ofensas; de lo cual informó a los medios de comunicación. La Policía Nacional rápidamente encontró un culpable: Alberto Conde, hermano del vicario de la catedral de Managua, Bismarck Conde. Sin embargo, el padre Román no duda al afirmar: «No le creo a la Policía».
Con una confesión grabada, ¿por qué está tan seguro de que no fue Alberto Conde el autor de las amenazas?
El muchacho es hermano del padre (Bismarck) Conde, es un feligrés. ¿Cómo va a contradecir él su parte espiritual? Yo tengo el número de él, no es el del chat que me enviaron. Yo te aseguro que ahí hubo alguna presión.
¿Para obligarlo a grabar una confesión?
Sí… eso se nota. La misma gente de aquí lo ve, no es el mismo Alberto el que vieron por la televisión. Él es un muchacho tímido, muy religioso, no es vago, sale con permiso de mamá y regresa. No es un chavalo malintencionado, por eso me indignó lo que le hicieron.
¿Qué significa esto para la Iglesia?
Aquí hay una persecución a la Iglesia. En la época de los ochenta, todos lo sabemos, hubo sacerdotes expulsados, de muchas maneras se atacó a la Iglesia, el mismo cardenal fue atacado públicamente. Este es un mensaje que le están dando a los obispos. Si usted ve, el muchacho es hermano de un sacerdote. No es un chavalo anónimo, cualquiera, sino algo con lo cual perjudicar a la Iglesia, es el hermano del vicario de la catedral, que sabemos también ha tenido una posición firme en sus homilías. Se ha querido dañar a un sacerdote.
¿Eso desacredita la Carta Pastoral?
No. Quisieron armar esa cortina de humo, precisamente ese día, porque ya estaba en circulación la Carta y el domingo se iba a leer, en todas las parroquias. Hicieron aparecer esta noticia en primera plana como queriendo apagar un poco la Carta Pastoral; pero no tuvo éxito, porque de todos modos se leyó en todas las parroquias. Además la Carta Pastoral no era solamente para el día domingo, está en marcha todavía, iluminando a la comunidad para que lleguemos a votar el día 6 de noviembre.
¿Cómo ve usted el ambiente electoral?
En 1983 ingresó al seminario y durante casi 17 años fue párroco de Jinotepe. Hace año y medio asumió la parroquia de Nindirí, donde ha encontrado problemas con miembros del Consejo de Poder Ciudadano, por sus críticas a la candidatura ilegal del presidente Daniel Ortega.
Por su parentesco con el prócer nicaragüense, dice sentirse con cierta autoridad para afirmar que se ha pisoteado su nombre. “Este no es el ideal de Sandino. La pobreza y la miseria siguen, se aprovechan de la pobreza del pueblo, sobre todo en estos tiempos electorales, con el populismo. Está bien regalar y aceptar lo que sea, pero que eso no sea para comprar una conciencia”, señala.
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Hay desconfianza hacia un Consejo Electoral que está de manera ilegal y abiertamente parcializado hacia el Gobierno. Algunas personas me han dicho: «Padre, eso es llevar las urnas preñadas». Están los brotes de violencia, gente que reclama sus cédulas. Hay mucho temor, porque muchos le trabajan al Gobierno.
¿Usted siente la responsabilidad de denunciar desde el púlpito?
Como ciudadanos hijos de este país tenemos que defender la Patria. Como sacerdote, bajo la luz de la palabra de Dios, como lo hicieron los profetas, como lo hacen los sacerdotes y los obispos, a veces somos la voz de los que no tienen voz. Los mismos profetas en su momento denunciaron los atropellos, las injusticias que se cometían. En este momento histórico, la Conferencia Episcopal, nuestros obispos están dando un grito de alarma ante el peligro. Es un guiar a las personas, sin caer en la política.
¿De qué clase de peligro estamos hablando?
Te voy a hablar de manera personal, yo veo una dictadura. Así como en tiempos de Somoza, Nicaragua fue considerada una hacienda, la veo ahora como una empresa familiar, y en torno hay serviles que están al cuido de esa empresa. Yo lo decía en una misa, que estamos como en un precipicio, con un pie adelante y otro atrás y que cuidado nos vamos a ese abismo, porque va a ser muy difícil salir de él. Y les decía que la mayoría de los que estamos aquí nacimos en una dictadura y que cuidado vamos a morir en algo igual. Tal vez esas cosas directas han molestado, pero siento que las debo decir.
¿Usted ve en el triunfo de Daniel Ortega el inicio de una dictadura?
Es evidente, con todo lo que estamos viendo, todo el Estado y las instituciones están ya al servicio de él. Ya están declaradas las ilegalidades, el mismo presidente que de manera ilegal está compitiendo. Estamos siendo partícipes o cómplices de una ilegalidad. Yo he llamado a no votar por una ilegalidad, que no contribuyamos a que Nicaragua vaya por lo ilegal, porque nos vamos a arrepentir, aun a avergonzar.
¿Qué otros mensajes ha enviado a su feligresía?
He llamado a no actuar con violencia en estos tiempos difíciles. En estos días de la muerte del padre (Marlon) Pupiro hemos sido muy solidarios con La Concha, aquí nos hemos manifestado a través de un Vía Crucis, de la lectura de los mensajes de los obispos, de la manta que está colocada ahí y que ha molestado a los CPC. A raíz de eso se encrudecieron más las cosas.
¿Ahí comenzaron las amenazas?
Sí.
¿Hay alguna razón por la que los CPC deban sentirse aludidos por ese apoyo que usted ha dado a La Concha?
Esa es la gran pregunta, porque todos sabemos que yo no estoy acusando a nadie. Es la Policía la que tiene que investigar. No hemos hecho más que exigir justicia.
¿Para usted qué sería «justicia»?
Toda Nicaragua sabe que hay más, que hay que ir al fondo, que no fue uno nada más el asesino. Está todo confuso. Hay muchos baches. Hay algo más que están encubriendo. Por eso se pide el esclarecimiento.
Pero, ¿por qué la Policía tendría que estar ocultando información en el caso del padre Pupiro?
Esa sería la interrogante, que se hace la misma Iglesia, la gente de La Concha. Si hay algo más, ¿por qué no lo dan a conocer?, ¿a quiénes encubren? Sabemos que las instituciones están en torno al Gobierno, con lo que no quiero decir que estoy acusando al Gobierno. Más bien es que las investigaciones tienen que ir al fondo, que si hay algo más que lo den a conocer, hay muchas cosas que están incompletas. Hay cosas que dan mucho que pensar.
Sin embargo, sí ha responsabilizado directamente al presidente Daniel Ortega por cualquier cosa que a usted le pueda pasar…
El presidente está apañando todo eso (las amenazas), porque no pone un alto. ¿De dónde proviene esto? Si las cabezas no enfrían a los de abajo, no hacen nada. Si están así es porque los azuzan.
¿Cómo ha afectado a la Iglesia la muerte del padre Pupiro? ¿Ha ganado o perdido?
La Iglesia se fortalece con la sangre de los mártires, que nos han dejado su mensaje de vida. La sangre del padre ha sido un abono para la Iglesia, eso se puede palpar en la comunidad de La Concha, que lo ha llorado. El padre siempre estará presente en esa comunidad. Para los sacerdotes ha sido un testimonio de vida.
¿Lo considera un mártir?
Es un mártir.
Con todo esto, ¿cuál es el ambiente en Nindirí?
Los políticos han contribuido a que este pueblo se divida, a quitar la paz. Está en zozobra, perennemente hay bombas, motorizados. Y hasta entre ellos mismos están divididos, porque muchos sandinistas se han solidarizado conmigo y ¿sabe qué dicen? ¡Esos son unos estúpidos que se están metiendo con la Iglesia!