Por Mabel Calero
Todos los años, miles de tortugas paslamas y tora luchan por llegar a desovar a las playas de Chacocente y La Flor. Sin embargo, en el intento muchas son sacrificadas en altamar para arrebatarles los huevos de las entrañas.
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Esta acción se vuelve cada vez más común y difícil de controlar, según las autoridades del Cuarto Comando del Ejército de Nicaragua.
“El Cuarto Comando dentro de las misiones tiene coadyuvar con Marena en las áreas protegidas de Chacocente y La Flor, donde la presencia del Ejercito es permanente. Normalmente hay cinco miembros del ejército, pero en las arribadas fuertes se mantienen 12 militares día y noche”, dijo el coronel Alberto Giovanny Pérez Contreras, jefe del Cuarto Comando del Ejército de Nicaragua.
Según el informe del Ejército de Nicaragua, en octubre arribaron unas 24,000 tortugas, que están constantemente vigiladas porque los hueveros o “roba huevos” siempre están pendientes de las arribadas masivas para saquear los nidos.
“El primer jueves arribaron tres mil. El viernes llegaron alrededor de 14,000. El sábado llegaron otras 3,000 y el domingo bajó a 800 tortugas. Nosotros continuamos en la lucha por evitar el sacrifico en altamar, estamos trabajando con la Fuerza Naval y Flora y Fauna en un plan de patrullaje en la costa para contrarrestar esta actividad que pone en riesgo a la especie”, agregó Pérez.
Las autoridades del Cuarto Comando del Ejército de Nicaragua conocen que los hueveros al no poder penetrar a los refugios de las tortugas, las capturan, las rajan y le sacan los huevos para su posterior venta. Esta acción quiere ser disminuida.
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