Por Edgard Rodríguez
Inhabilidad para ganar no fue el único problema mostrado por los Dodgers de Los Ángeles, en medio de un año tormentoso dentro y fuera del terreno de juego.
Todo se puso mal desde el inicio. El propio día inaugural, el fanático de los Gigantes, Bryan Stow, fue brutalmente golpeado en el parqueo del Dodger Stadium.
Y aunque se incrementó la presencia policial, el equipo tuvo un bajón del 21 por ciento en entradas al parque, mientras lidia con una demanda que aún persiste.
La telenovela del divorcio de los dueños Frank y Jamie McCourt, golpeó severamente la imagen del plantel, antes guiado por una ejemplar familia, la O’Malley.
Más tarde, el equipo tuvo que ir a la bancarrota y las Grandes Ligas tuvieron que asumir la planilla del club, que acabó tercero en el sector Oeste, con 82-79.
La mayoría de problemas no están resueltos. Stow salió ayer del hospital. Las finanzas del equipo están graves y el divorcio de los dueños sigue su proceso.
¿Será, entonces, una prioridad buscar a Vicente Padilla? Tal vez no sea prioridad, “pero los Dodgers deberían ofrecerle al menos un contrato de Ligas Menores”.
Esa expresión, pertenece a Jon Weisman, de ESPN Los Ángeles, quien cubre a los Dodgers desde 2002. El columnista asegura que el nica aún puede ser muy útil.
“Si Padilla muestra un informe que certifique su total recuperación, debería interesar a una buena cantidad de equipos, incluyendo los Dodgers”, agrega el redactor.
Weisman argumenta que, entre 25 de junio y el 4 de agosto del 2010, Padilla probó que cuando está saludable es capaz. Ahí registró 4-2 y 1.32, con 48 ponches en 54.2 innings, con siete aperturas de calidad, en ocho partidos.
Sin embargo, desde aquel momento, Padilla ha sido acosado por lesiones. Pero si prueba que está saludable, no hay duda que aún le quedan innings en su brazo.