Aquel umbral

Una vez más regreso a esta urbe de silencios construida por los blancos para adorar a sus dioses de neón y de tungsteno.

Una vez más regreso a esta urbe de silencios construida por los blancos para adorar a sus dioses de neón y de tungsteno.

Avanzo bajo el frío por la misma calle donde claro se dibuja aquel umbral que nunca he traspasado detrás del cual ciertamente se oculta mi destino o tal vez su profanación.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí