Una entrevista de EFE con el prestigioso psicólogo y psicoterapeuta español Rafael Santandreu dice que nos amargamos la vida porque empleamos tres maneras básicas: exigirnos a nosotros mismos más de la cuenta; exigir exageradamente a los demás; exigir al mundo que sea de determinada forma que no es.
“Así es como nos volvemos ‘neuras’: depresivos, ansiosos, irritables o vergonzosos en exceso. Y sí, se trata de algo que hacemos nosotros solitos. El ser humano tiene cierta tendencia genética a amargarse”, dice.
¿Podemos cambiar esas actitudes?
“Absolutamente. Yo lo compruebo cada día en mi consulta de Barcelona. Se necesita llevar a cabo un trabajo intenso, pero se puede. Tienes que decirte lo que San Francisco de Asís: ‘Necesito muy poco para ser feliz’. Tienes que aceptar a las personas con múltiples fallas. Intenta no exigirte demasiado”.
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