Gerald Hernández
Nicaragua sufrió anoche su probable derrota más terrible en la historia de los campeonatos mundiales de beisbol, al caer por súper nocaut de 16-1 ante República Dominicana, en seis tenebrosos innings en el estadio Omar Torrijos, en Santiago de Veraguas.
Esa cifra empata la mayor cantidad de anotaciones que permite Nicaragua en un juego de un Campeonato del Mundo.
Cuba nos ganó 16-0 en 1961 y 16-7 en 1984, mientras que Venezuela lo hizo 16-3 en 1969 y Puerto Rico 16-0 en el 2009.
Como contraparte, las mayores palizas que ha dado Nicaragua en mundiales se remonta a 1951, cuando se venció 37-5 a El Salvador y 25-4 a Guatemala.
Hoy el juego es contra Cuba a las 6:30 de la tarde, hora nica.
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Mientras los nicas desfilaban mansamente ante los disparos de Willy Lebrón y Juan Peña, la artillería dominicana se daba banquete con 18 imparables ante Julio Raudez, Eldo Thomas y Juan Serrano, camino a que por primera vez en torneos internacionales nos propinaran un súper nocaut, debido a la diferencia de 15 anotaciones antes del séptimo inning.
Alexis Gómez bateó de 4-4 con dos empujadas, Dionys César de 3-3 con par de dobles y cuatro remolques, Víctor Méndez de 2-2 con dos producidas, para encabezar la ofensiva de Dominicana, que necesitaba urgentemente esta victoria para mantener sus aspiraciones de pasar a la segunda ronda y jugaron como lo que fueron la mayoría de ellos, big leaguers.
En cambio, Nicaragua tropezó por quinto juego al hilo y esta vez sin hacer nada por evitarlo. En todas las derrotas anteriores quedó la sensación que se pudo ganar.
El inicio de juego dio una falsa impresión, porque la tropa pinolera abrió el marcador aprovechando el descontrol de Lebrón. Dos boletos, un error, pusieron a corredores en las esquinas sin out, así que Dwight Britton pisó el plato con una rola para doble play de Ofilio Castro.
Los dominicanos vinieron a la carga en el cierre. Después que Raudez puso fuera a los dos primeros bateadores, hit de Willy Otáñez, boleto a Juan Richardson y doble limpiabases de César le dieron vuelta al marcador.
Los quisqueyanos agregaron dos anotaciones en el segundo, siguieron con tres en el tercero y marcaron seis en el cuarto. En el quinto tomaron un respiro y en el sexto anotaron tres que decretaron la súper paliza.
Raudez lanzó 2.1 entradas con seis hits y seis carreras. Thomas fue el más castigado al permitir ocho imparables y seis anotaciones a cambio de dos outs, los cuales fueron por una violenta línea al campo corto que sirvió para doble play. Serrano fue el último con dos innings, cuatro hits y cuatro carreras.

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