Por Wilder Pérez R
El alto riesgo a terremotos en Nicaragua hizo necesario la existencia de un Código de la Construcción. A algo como esto, pero aplicado al medio ambiente, es a lo que aspiran ahora los miembros de la Red de Reservas Silvestres Privadas (RRSP) de Nicaragua.
La idea es evitar que la nación pierda sus riquezas naturales, y con ellas las oportunidades económicas y sociales para conseguir el desarrollo.
Así lo dieron a conocer este viernes los integrantes de la RRSP, durante la conmemoración de sus diez años de existencia.
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“Estamos buscando un código ambiental para regular de manera más radical el medio ambiente”, aseguró Allan López, de la reserva Carlos Augusto.
El código vendría a fortalecer la legislatura ambiental, según la RRSP, para saber cómo actuar ante el medio ambiente.
Según Claudia Belly, de Montibelli, las reservas privadas están mejor protegidas que las del Estado.
Protegerlas no es barato, advirtió Freddy Cruz, de Estancia El Congo.
La misma observación hizo Rafael Choiseul-Praslin, de Sábalos Lodge, quien resaltó el pago de personal de mantenimiento y guardabosques como gastos necesarios que no siempre son remunerados. “Por eso es que para conservar el bosque, lo primero que se necesita es querer hacerlo”, dijo.
“Querer” es la palabra clave en una industria que, según Cruz, no da créditos económicos en 25 años.
Quienes sí reciben casi de inmediato esos beneficios, son los pobladores y la naturaleza.
“Genera una cultura de protección, porque con las reservas privadas, Nicaragua vuelve a ser un paraíso. Una reserva es un museo vivo de árboles, mariposas, aves ¿cómo puede uno conocer un bosque de trópico seco? Viendo una reserva natural”, aseguró Marta Zamora Llanes, de El Toro Mixcal.
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