El cambio de chip

Falleció Steve Jobs, creador de las computadoras Apple, los Ipods y Ipads, entre otras. Bajo su liderazgo creativo fue capaz de posicionar su empresa y productos como pioneros de innovación y calidad a nivel mundial.

Por Juan Vega Gonzales (*)

Falleció Steve Jobs, creador de las computadoras Apple, los Ipods y Ipads, entre otras. Bajo su liderazgo creativo fue capaz de posicionar su empresa y productos como pioneros de innovación y calidad a nivel mundial.

Sus innovaciones requirieron de gran energía y varios procesos de cambio que transformaron radicalmente y para siempre la tecnología de información y comunicación.

El “cambio de chip”, consiste en la transformación de la estructura mental de la organización, vale decir, de la forma en la que vemos, operamos, proyectamos y hacemos crecer nuestros negocios.

La primera responsabilidad de un director es la responsabilidad fiduciaria de velar por el cumplimiento de la misión y objetivos de la organización y la protección de los activos de la misma (asegurar la continuidad de operaciones). Somos responsables del crecimiento con calidad.

Los procesos de mejora requieren que visualicemos con total transparencia, además de nuestros roles y responsabilidades, las carencias o necesidades que tiene nuestra empresa o negocio para salir adelante y enfrentar los retos y desafíos del entorno socioeconómico y competitivo.

Todo proceso de cambio empresarial inicia con el deseo de mejorar y se materializa con la férrea voluntad de apoyar el proceso de “cueste lo que cueste” y con la disciplina de tomar acciones y dar seguimiento que sean necesarios para el beneficio del negocio.

Todo proceso de cambio enfrenta la natural resistencia de personas y estructuras que probablemente han hecho las cosas de forma diferente a la que requiere el cambio, durante muchos años.

El miedo a cambiar, es el miedo a lo desconocido, pero también frecuentemente es el desconocimiento de los propios roles y responsabilidades que tenemos como directivos, gerentes o responsables de la toma de decisiones en las empresas y negocios que administramos.

Es preciso que visualicemos cómo funciona en la práctica la toma de decisiones en la empresa y dónde se encuentra el verdadero centro o centros de poder. No son pocas las veces en que la gerencia o directores dicen “A”, pero los funcionarios en la práctica hacen “B”.

Además del mandato de cambio de la alta gerencia, precisa trabajar un proceso de comunicación activo con sus empleados, para que comprendan claramente la necesidad, naturaleza y alcance del cambio; así como los resultados y beneficios esperados del mismo.

El “cambio de chip” debe visualizarse desde un inicio como un proceso. Como un medio que se puede nutrir de muchos instrumentos y personas y no como un fin en sí mismo.

Se busca mejorar la estructura de funcionamiento, la transparencia, la responsabilidad por resultados y lograr una toma de decisiones mejor informada en beneficio de la institución.

Concluimos con una reflexión sobre la necesidad directiva de creer en el proceso. Como decía Henry Ford: “Si crees que puedes, puedes; si no crees que puedes, no puedes, en ambos casos estás en lo correcto”.

(*) Director de Promifin, programa auspiciado por la Cooperación Suiza en América Central ejecutado por Triodos Facet. [email protected]

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