Por Elízabeth Romero
Representantes del Movimiento Católico por la Dignidad del padre Marlon Pupiro denunciaron ante organismos de derechos humanos en la capital que varios de sus miembros han sido víctimas de amenazas.
Lesbia Pupiro, hermana del padre asesinado.
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Desconocidos han merodeado la casa de una de sus líderes. Karmila Calero, dirigente del movimiento, denunció que personas que se movilizaban en una camioneta blanca, con placas de Carazo, fueron vistas cuando extrañamente fotografiaron la casa de la doctora Verónica Velásquez, lo que preocupa a la organización.
El dueño del centro recreativo La Borgoña, Aníbal Ballesteros, responsabilizó la semana pasada a la doctora Velásquez de lo que pueda pasar a su seguridad. Esto fue rechazado tanto por el movimiento como por la propia Velásquez.
“Respondemos enfáticamente que deslindamos toda responsabilidad de lo vertido por el señor Ballesteros, pues en ningún momento hemos incitado a la violencia”, refirió el movimiento en la carta entregada ante representantes de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) y del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).
POR LA VERDAD
En el documento le reiteran a los organismos que el único objetivo del movimiento es conocer la verdad del crimen del padre Pupiro.
Jenny Sevilla es una de las que ha sufrido incidentes que han puesto en peligro su vida.
El pasado 13 de septiembre a eso de las 7:20 p.m. ella viajaba en una motocicleta junto con su marido Ricardo Hernández y en un tramo de la carretera La Concepción-San Marcos, dos hombres con pistola en mano los encañonaron.
El 28 de septiembre Nereyda López recibió una llamada telefónica a través de la cual le decían: “¡Mamá, mamá!”, como en pedido de auxilio. Piensa que es presión psicológica.
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