Por Edgard Rodríguez
Es inevitable el entusiasmo que causa en cada pelea Román “Chocolatito” González, cuyo excepcional talento parece mostrarnos a una leyenda en construcción.
Es claro, que los púgiles de categorías pequeñas pasan dificultades para generar interés y obtener las bolsas que merecen, pero si Román sigue manejando sus recursos con el poder y la precisión que exhibió en Las Vegas podría ser una excepción.
El nica tuvo control total ante Omar Soto, quien a pesar de ya no ser elegible para el título porque estaba cuatro libras encima del límite de la categoría minimosca (108) salió decidido a ganar.
Su error fue ir a la línea de tiro, terreno que González domina con maestría y tras absorber dos golpes al cuerpo, Román lanzó esa potente derecha que lo tambaleó y lo ensartó en el upper cut de izquierda, que lo aniquiló.
Y no es entusiasmo local, impulsado por la simpatía. Hay opiniones fuera que lo comparan con Alexis Argüello, como Bob Arum. Se dice que tiene un estilo compacto y nítido como puede leerse en Boxing.com.
Ahora, el material de Román es tan bueno, que empequeñece a sus rivales y he ahí el origen de la inquietud sobre la calidad de sus adversarios. Pero Román no ha rehuido a nadie y ha probado estar listo para quien sea.
Todos estos mexicanos como Rosas, Vargas y Soto, son guerreros, pero Román los ha destruido. Y claro, no se trata de acelerar su evolución sin sentido, pero es natural el salto al siguiente nivel, reto que enfrenta.
En 108 libras no hay quién que le haga sombra, y esto incluye a los monarcas de otros organismos como Ulises Solís y Adrián Hernández. Pero llegará el momento en que veremos al nica exigido al máximo y ojalá que saliendo a flote.
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