Eduardo Cruz
Las angostas calles del poblado de El Castillo, el interior de la fortaleza donde Rafaela Herrera defendió la dignidad del país y la belleza del río San Juan están esperando por usted.
En la fortaleza se realiza un recorrido por cuatro baluartes, tres cuarteles, una capilla para soldados y oficiales, un museo de restos de la artillería de la época de la heroína (1762) y las ruinas de otros recintos en donde se encontraban los talleres y los servicios domésticos.
La panorámica desde la fortaleza es hermosa, teniendo a la vista el histórico río San Juan y la zona selvática.
Cerca de El Castillo también se encuentra un mariposario y un centro de interpretación en donde explican cómo ocurrían las incursiones de los piratas y los ataques filibusteros y cómo era la forma de vida de los lugareños.
A dos kilómetros se encuentra el poblado de Sábalos, un puerto ribereño y de montaña donde se puede practicar la pesca deportiva del sábalo real y del róbalo.
La mayor parte de la zona, la más selvática y lluviosa del país, está considerada como una de las más atractivas reservas nacionales.
La construcción de El Castillo inició en 1673 y concluyó en 1675. La fortaleza fue protagonista de diversos combates, el más famoso en 1762, cuando Rafaela Herrera defendió El Castillo de piratas ingleses, una vez que había muerto su padre José Herrera, encargado de la fortaleza.
A pesar de que el paso del tiempo y la acción destructora de los elementos de la naturaleza han venido deteriorando la estructura, El Castillo, situado frente al raudal de Santa Cruz, es uno de los lugares más visitados por los turistas tanto nacionales como extranjeros. En el pueblo existen diversos restaurantes de muy buena calidad, donde ofrecen el plato tradicional: camarones al ajillo.
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