Por Ramón Villarreal Bello
Pobladores que frecuentan Migración y Aduana de Peñas Blancas denunciaron la contaminación con aguas negras que recibe una quebrada que desemboca en el río Sapoá y finalmente hacia el Gran Lago. La situación se salió de control desde hace diez días cuando las cajas de registros de los sumideros del edificio colapsaron y las aguas servidas con la suciedad salieron al aire.
Los funcionarios mandaron a sus trabajadores a hacer una zanja para que las aguas caigan en una quebrada que proviene de territorio costarricense y va al río Sapoá.
Los trabajadores que pidieron no ser identificados dijeron que incluso a la hora de almorzar tienen que aguantarse el mal olor que despiden las aguas putrefactas que contienen hasta heces fecales. Cerca del derrame se ubica un puesto de salud. Las autoridades ambientales saben, pero aún no actúan.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A