Por Wilder Pérez R.
El “arboricidio” ejecutado el martes en el barrio Larreynaga se hizo para aprovechar la leña de un árbol de guanacaste de más de 50 años de edad, y no porque obstruyera el paso público, aseguraron vecinos del lugar que denunciaron el hecho.
Sobeyda Jiménez aún se apega a una primera resolución de la Alcaldía de Managua de junio pasado, en que la dirección Ambiental había decidido no permitir que el árbol fuera cortado, porque no encontraba razones.
“Primero decían que el árbol estaba sano, que no se podía cortar, después sacaron una nueva resolución que dice que lo pueden botar porque molesta el callejón”, se quejó Jiménez.
Aunque el callejón es angosto, el árbol aparentemente no perjudicaba el paso de la gente, ya que estaba ubicado a un lado de la pasada.
Sin embargo, su eliminación benefició a la gente que siempre intentó cortarlo, pues ahora ocupan sus restos como leña.
Jiménez y su familia se mostraron indignados, porque no sabían a dónde recurrir para evitar el arboricidio, hasta que vieron por televisión al procurador Ambiental, José Luis García.
Llamaron por teléfono al procurador mientras se desarrollaba el programa televisivo, y este les dijo qué hacer y a dónde acudir.
Así llegaron a la Alcaldía, que al inicio les dio la razón, pero después cambió de parecer.
De haber cortado sin permiso el guanacaste, los responsables habrían cometido un delito, la Alcaldía les dio licencia para derribarlo.
De cualquier manera, el árbol que antes daba sombra al callejón, ahora contamina al medioambiente cuando sus tucos son usados como leña.
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