WASHINGTON/ AP/ AFP
El presidente Barack Obama expresó ayer su profunda frustración por lo que consideró una impresión dañina e imprecisa de que puede enmendar el sistema de inmigración estadounidense por sí solo.
1,600 de los detenidos habían sido sentenciados por al menos un delito grave, como intento de asesinato.
300,000 casos de deportación pendientes serán estudiados por las autoridades.
435 congresistas y el voto a favor de 60 senadores hacen falta para aceptar una reforma migratoria en EE. UU.
50 millones de hispanos viven en Estados Unidos. Esta cantidad representa más de la mitad del aumento poblacional en la última década en este país.
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El mandatario afirmó que la reforma de la inmigración sigue teniendo “alta prioridad” para su gobierno.
En una mesa redonda con medios digitales hispanos, en la que respondió a preguntas de los votantes latinos a través de internet, Obama aseguró que seguirá “presionando para conseguirla”.
Culpó a los legisladores republicanos en el Congreso por no sumarse a los demócratas para respaldar un proyecto de ley que trataría la llegada masiva de extranjeros a Estados Unidos y se ocuparía de las personas sin permiso de residencia que viven allá.
El mandatario, quien recordó los esfuerzos de su predecesor George W. Bush, sobre una reforma migratoria, no mencionó un proyecto de ley específico que pueda enviar al Congreso para su consideración.
Aunque Obama ha tenido escaso éxito para reformar la ley de inmigración, ha presionado al Congreso para que pase Dream Act (Ley para el Desarrollo, Asistencia y Educación para Menores Extranjeros, por sus siglas en inglés), que permitiría legalizar la situación de los universitarios y miembros de las fuerzas armadas que llegaron de niños con sus padres que no tenían autorización para entrar o permanecer en el país.
El proyecto fue aprobado por la cámara baja en 2010 cuando era controlada por demócratas, pero fue bloqueada por la minoría republicana en el Senado.
Obama también respondió preguntas sobre su último programa de estímulo económico de 447,000 millones de dólares, la política estadounidense con Cuba y la ley de defensa del matrimonio (DOMA por sus siglas en inglés) que define el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer.
Mientras tanto, la juez federal Sharon Blackburn, rechazó bloquear las partes más polémicas de la ley antinmigrante HB 56 en Alabama y dio paso a que la policía detenga sin derecho a fianza a presuntos inmigrantes indocumentados, o que las escuelas primarias y secundarias verifiquen el estatuto migratorio de sus alumnos.
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