Teta es el apelativo que damos a las glándulas mamarias de las mujeres y de las hembras en los mamíferos. Por ello es muy común que si un niño llora con insistencia en algún lugar público, lo más seguro es que para que deje de perturbar con su llanto alguien le grite a la madre “dale la teta para que se calle”. En el mundo animal cuando un ternero es muy aficionado a las tetas de su madre, lo llaman mamón y normalmente a estos se les pone una horqueta para dificultarle la mamada de la teta, de esta manera el campesino aprovecha la leche de la vaca.
Con esta explicación que consideré pertinente para explicar la razón del título de este artículo, paso a revelarles cuál es el club de la teta, quiénes lo componen y de paso les daré algunos nombres de sus miembros más destacados. Lo conforman aquellos funcionarios que han estado por años en puestos públicos y que cualquier excusa por inverosímil que sea la aprovechan con el único propósito de seguir mamando la teta, en este caso la teta del Gobierno. Lo que equivale a decir, seguir viviendo de los impuestos que usted y yo pagamos. Para no adjudicarme méritos que no me pertenecen, hago la salvedad que el descubridor del club de la teta es mi barbero, un hombre con un sentido del humor muy agudo. Según él los miembros oficiales son los 26 funcionarios que con sus términos vencidos se aferran a sus puestos amparados en un decreto presidencial totalmente jalado de los pelos. Aunque aclara que este club también tiene miembros honorarios que ya han hecho suficientes méritos para pertenecer a él.
Resulta que al club de la teta se le unió recientemente la honorable primera comisionada de la Policía, tirando por la borda con esta acción todo su prestigio acumulado por años, así como el de la institución policial que hoy ilegítima e ilegalmente dirige. Hasta donde he escuchado el principal motivo para dejarla es que ha sido demasiado buena para permitir que se vaya a su casa como lo manda la ley, lo que equivale a decir que sus sucesores no estaban preparados para asumir dicho cargo, algo que habla muy mal del profesionalismo de esa institución. Pero vayamos a conocer a los más destacados de este no muy honroso club, según mi barbero tenemos al licenciado Jarquín Ortel y su jefe, don Lino Hernández, Fulvio Palma, Payo Solís y por supuesto Roberto Rivas. Varios de estos no solo traicionaron sus principios “si es que algún día lo tuvieron”, sino que junto con el resto están contribuyendo a la consolidación de una dictadura, que para desgracia nuestra tendremos que sacudírnosla pagando el doloroso precio que la historia nos ha enseñado. También debo decirles que hay damas honorarias en el club, algunas vinieron del oriente y una que otra de occidente y según cuentan el berrinche que armaron fue de madre cuando se dieron cuenta que sus respectivos líderes las iban a destetar. El autor fue comandante de la Resistencia Nicaragüense.
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