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Los otrora pacíficos manifestantes sirios tienden cada vez más a tomar las armas para enfrentar la ofensiva militar de seis meses, frustrados de que el presidente Bashar Assad mantiene el control del país, mientras más de 2,700 civiles han muerto, dijeron analistas y testigos.
“Si el activismo pacífico de parte de los manifestantes se convierte en una insurrección violenta, aumentará drásticamente el riesgo de una guerra civil. El régimen le sacará beneficio y probablemente optará por matar”, afirmó Bilal Saab, un experto en Oriente Medio.
Es difícil cuantificar el grado en que se están armando los manifestantes, porque Siria bloquea a casi todos los extranjeros que pudieran atestiguar el derramamiento de sangre.
El levantamiento se inspiró en las revoluciones de Túnez y Egipto.
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