Por Ramón H. Potosme
El más pequeño de los cinco hijos de Fabiola Corea, tiene dos meses y está desnutrido. Ella ni siquiera puede amamantarlo porque uno de sus pechos de por si enfermo se infectó tras el contacto con agua sucia, lodo y arena que invadió su casa varias madrugadas de este mes con las inusuales corrientes que afectan al barrio Colinas del Memorial Sandino.
El agua se desborda de casas vecinas, entraba por su puerta y le llegó hasta la rodilla. Corea de 26 años, levantó a sus niños y los puso a salvo. Pero no pudo rescatar bolsas de arroz, aceite y leche en polvo que había conseguido para la alimentación de su familia. Ella y vecinos del barrio atribuyen las inundaciones a los movimientos de tierra en una colina de la parte sur del vecindario.
Corea es madre soltera, vende agua en los semáforos del Zumen y la casa donde habita es alquilada.
Ella hace un llamado al gobierno u otra institución para que le ayuden a conseguir un terreno y salir del sitio.
Esta madre de cinco, tras la entrevista con LA PRENSA recibió una llamada del casero y le dijo que no le alquilaría más. “No tengo a donde ir”, lamentó.
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