AFP
Las advertencias a la libertad de expresión en México se han extendido a quienes usan las redes sociales para romper la censura de los cárteles de la droga.
En septiembre se registró el asesinato de dos jóvenes y una periodista en represalia por denunciar actividades de la delincuencia, según notas que les dejaron a la par de los cadáveres.
Los tres homicidios fueron condenados por Amnistía Internacional y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que llaman al gobierno de México a prevenir que se repitan estos hechos.
En México, de 112 millones de habitantes, existen 4 millones de cuentas de Twitter, según datos de la empresa Mente Digital divulgados en marzo, y unos 12.5 millones de usuarios de Facebook.
En varios de los estados de la frontera con Estados Unidos, sobre el Golfo de México y de la costa sur en el Pacífico, estas redes se han convertido en alternativa para hallar información sobre balaceras, ataques de grupos armados y secuestros que han desaparecido de los medios impresos, la radio y televisión. Las acciones contra los usuarios de las redes sociales también provienen de algunos gobiernos regionales que han tomado represalias contra ellos.
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