La magia del color

Cuántas veces al estar en una habitación tenemos la sensación de calidez sin importar que sea época de frío, de tristeza o frialdad... Estas emociones son producto en gran parte del color.

Diseñador de interiores

Cuántas veces al estar en una habitación tenemos la sensación de calidez sin importar que sea época de frío, de tristeza o frialdad… Estas emociones son producto en gran parte del color.

Desde tiempos inmemoriales los humanos nos hemos preocupado por dar a nuestro entorno la coloración que requieren nuestros ojos para hacernos sentir alegres, melancólicos, hambrientos, relajados, ansiosos, entre otras cosas.

¿Cuál es el color adecuado para nuestra casa? La respuesta puede ser sencilla o difícil. En la mayoría de los negocios especializados en pintura existe una amplia paleta de colores que ofrece más del mil tonos y al final las casas acaban pintadas en el interior en un 90 a un 95 por ciento en tonalidades blancas, amarillas, beige, arenas, etc.

La razón del ingente recurso de este color es su neutralidad, lo que lo hace que combine con casi todo tipo de muebles, cortinas y pisos, así como su gran capacidad para sortear los va y viene de la moda, pero lo más importante es un color con el que nos arriesgamos. Al fin y al cabo quién nos puede criticar de tener la sala en un tono beige.

Otro color de nulo riesgo es el blanco, ya que combina con todo y al igual que los ocres neutros insinúa elegancia e intemporalidad, pues lo mismo se utiliza para pintar una majestuosa casa francesada, que una de tipo californiano o un moderno apartamento de estilo minimalista.

Pero hay más colores en la viña del Señor que provocan distintas sensaciones y reacciones. Por ejemplo, los tonos verdes son relajantes y frescos; los rojos, naranjas, amarillos, durazno, rosa, melón, etc. proyectan energía y vitalidad y mientras más intensos mayor es el resultado. Los azules y lavanda son refrescantes pero difíciles de combinar y en cambio los grises invitan a la seriedad.

En la toma de decisión del color para su casa tenga en cuenta que la luminosidad natural o artificial influirá significativamente en la sensación del color escogido por lo que es recomendable que aplique en varias partes de la habitación y observe cómo se verán a distintas horas del día, pues ocurre que el color como en los vestidos aplicado en determinada casa no se verán necesariamente como en la tuya, debido no solo a la luz, sino a las texturas de sus paredes y al tamaño de los espacios. Por ejemplo, muchos interiores de casas que vemos en las revistas están pintadas de arenitas muy bajo, lo que pasa es que están pintadas sencillamente en blanco que al ser bañado por la luz amarilla del sol o de las lámparas se llenan de ese color neutro.

Hasta hace unos años se seguían algunas reglas no escritas como de que una habitación pequeña debería pintarse de color claro para ampliarla y una habitación amplia debería pintarse de colores más fuertes para acercar las paredes y que la de la niña en color rosa y la del niño en azul.

Ahora las reglas las pone usted y el límite es su imaginación y el mejor color es con el que usted y su familia se sientan más a gusto, pues recuerde que este les rodeará la mayor parte del tiempo e influirá sensiblemente en su estado de ánimo.

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