Wilder Pérez R.
A veces los milagros no vienen completos. A César Augusto Sandino se le cumplió: sobrevivió a un accidente mortal, pero no se levantó para trabajar. Para colmo, el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) le bajó la pensión sin dar explicaciones.
Sandino pasó de recibir 1,835 córdobas al mes por invalidez total a 1,200.
Hace cuatro años Sandino despertó tras 12 días en coma. Un camión cargado de piedras canteras rumbo a El Crucero le cayó encima. Seis de sus amigos murieron.
Sandino no volvió a utilizar su mano izquierda, quedó con un tímpano perforado, el cuello dañado, sufre ataques de epilepsia y dolores de cabeza frecuentes.
Los síntomas nunca mejoraron, pero el INSS le bajó la pensión sin explicaciones ni argumentos, según el denunciante. Tal como lo indican los documentos que carga en su mochila.
“No me quieren dar respuesta, fui el otro día para continuar mi reclamo, ahora me dicen que tengo que esperar dos meses para ver si me resuelven”, aseguró.
La situación es difícil para Sandino porque su reclamo le impide retirar su pago, pero también porque con ese dinero atiende a su esposa, hija y su mamá con cáncer.
Lo peor para Sandino es que su estado de salud y su condición de asegurado por invalidez no le permiten encontrar empleo.
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