Gloria Picón Duarte
Hace 14 años, con unos cuantos pelos más, el presidente Daniel Ortega pidió “independencia, profesionalismo y apartidismo en las Fuerzas Armadas”, también pidió un tribunal electoral que asegurara “elecciones verdaderamente limpias y transparentes, lo mismo que autoridades electorales profesionales, representativas y justas”, demandas muy familiares en la Nicaragua actual, pero que encuentran ahora oídos sordos en el poder.
Entonces Ortega estaba en la oposición y en una carta enviada a Arnoldo Alemán Lacayo el 11 de enero de 1997, un día después que este asumió la presidencia, pidió un diálogo con 14 puntos de agenda.
Según analistas consultados, representó el entierro de la institucionalidad remplazada por funcionarios que responden a los caudillos políticos.
[/doap_box]
Uno de los principales puntos era introducir y consensuar una reforma profunda a la ley electoral, “que nos asegure elecciones verdaderamente limpias y transparentes, lo mismo que autoridades electorales profesionales, representativas y justas”, dice el documento en poder de LA PRENSA.
En una suerte de confusión estado partido, en estos días Ortega se empeña en continuar violentando el artículo 147 de la Constitución Política para reelegirse como presidente, y uno de quienes piensa que la reelección es buena es el presidente de facto del CSE, Roberto Rivas Reyes, quien además hospeda a los hijos del mandatario cuando ellos viajan a Costa Rica.
Tanto Alemán como Ortega hicieron además un pacto político, que se suscribió apenas dos años después de la carta y terminó con una Constitución, en la que los caudillos se garantizaron repartirse los puestos claves de las instituciones del país entre políticos cercanos.
La otra concesión de Alemán fue rebajar el techo electoral, para que se declarase ganador un candidato presidencial al 35 por ciento, porcentaje que le dio la victoria a Ortega en 2006 según la oposición.
EDUCACIÓN APARTIDISTA E INDEPENDENCIA DE PODERES
Ortega pidió en su carta a Alemán “apoyo a la independencia y funciones de los poderes legislativos y judicial, respaldo a la Contraloría para combatir la corrupción, lo mismo que la Procuraduría de Derechos Humanos y la Procuraduría de Justicia y de la Propiedad”.
Ortega también pedía apoyo a la educación para preservarla de tintes partidaristas, confesionales o fanáticos. Hoy en las escuelas los afiches de la pareja presidencial sustituyen a los próceres.
Ortega mismo en los rótulos de su propaganda, omnipresente en todo el país, se le coloca al mismo nivel del poeta Rubén Darío y del general Sandino.
Los mismos jóvenes son usados en actividades partidistas, lo que motivó una reciente denuncia en la Fiscalía General de la República.
Ver en la versión impresa las páginas: 3 A