Por María Haydée Brenes
El doctor Vicente Maltez señaló que el traslado se limita a vehículos particulares y de funerarias para evitar epidemias, pero aunque no se respeta al ciento por ciento esta regulación por las condiciones de pobreza, tampoco se penaliza a quienes incumplen la normativa.
“En los traslados nacionales no hay mucho, creo que es un decreto lo que regula el traslado y básicamente permite los traslados previa preparación del cuerpo si viajará muy lejos. Donde hay un marco regulatorio completo para traslado es a nivel internacional, pero a nivel nacional quizás por las condiciones de pobreza no se regula, además no tenemos distancias tan largas que no permitan llegar a la gente a sus hogares con los cuerpos después de 24 horas de fallecidos”, destacó Maltez.
En los hospitales departamentales la tragedia de un traslado no es tan evidente porque siempre se apoyan en las municipalidades, grupos altruistas, misiones católicas, alcaldías y la solidaridad de sus vecinos, pero en hospitales de referencia nacional en una ciudad desconocida todo se complica y algunos acompañantes de los pacientes optan, después de muchos días, por dejarlos en la morgue para que el hospital se encargue.
Hasta el año 2007 muchos familiares de fallecidos se presentaban ante las cámaras que ingresaban a los hospitales pidiendo medicinas, ayuda con ataúdes y traslados y aún las mismas autoridades hacían llamados para que los parientes llegaran por sus difuntos pues las morgues se saturaban. Quienes ocupaban las gavetas de las morgues eran enfermos que llegaron acompañadas pero una vez muertos quedaron solos.
“La gente se apoyaba mucho pidiendo ayuda en los canales, pero la orden desde ese año es que no quieren ver cámaras ni periodistas aquí, que el Gobierno se encargaría de todo, de ayudar, pero si alguien es de una comunidad lo más que hacen es llevarlo a la cabecera departamental y aunque veamos la necesidad no podemos decir nada. Hay mucho dolor y la verdad es que las morgues no son los mejores lugares porque funcionan a medio gas, no están refrigeradas y no sé por qué pero cuando están cerradas se ponen calientes, como un horno”, relató un trabajador del Hospital Lenín Fonseca que omitió su nombre por temor a ser despedido.
Las morgues no son la prioridad en los hospitales y en la mayoría de ellos los sistemas de refrigeración se encuentran en mal estado. Para citar un ejemplo en Chinandega, un departamento con 405,000 habitantes, de acuerdo con el último censo, solo dos gavetas de la única morgue tienen refrigeración, por lo que se presiona a los deudos a sacar a los difuntos lo más pronto posible.
La señora Estela López, habitante del barrio Grenada, lo vivió en carne propia. Su esposo, un vendedor de agua helada, falleció tras recibir la patada de un caballo en el desfile hípico de Masatepe, donde fue para ganar un poco más de dinero para la familia de seis hijos que tenía.
“Cuando llegué, estaba envuelto en una sábana vieja, tirado en una camilla. La doctora me dijo que el hospital era privado, que era de los maestros y que no tenían morgue así que lo sacara porque le estaba contaminando. Eran las ocho de la noche y yo no tenía reales, pero la mujer dijo que si no lo sacaba yo, mandaría a sacarlo a la acera, fue cuando los policías me dijeron que si conseguía lo del combustible me lo traerían y así me lo traje envuelto en una sábana vieja y con sangre, así lo vieron sus hijos, hasta que mi cuñado consiguió una caja”, señala la mujer.
No tuvimos acceso —aunque lo solicitamos a la Oficina de Acceso a la Información Pública del Ministerio de Salud— a las estadísticas de cuántas personas fallecen a diario en los hospitales de referencia nacional en Managua. No sabemos, aunque también se pidió, cuántas cajas dona la Alcaldía de Managua por medio de sus distritos o en los hospitales, así como tampoco se nos informó sobre la cantidad de dinero y el rubro por el cual sale el dinero para estas acciones. Lo que sí supimos en base a testimonios de personas en los hospitales es que no entregan las actas de defunción hasta que no llega la caja que solicita el hospital, aunque los familiares ya tengan otra caja conseguida por otros medios.
El diputado Carlos Gadea introdujo una propuesta para modificar la ley de municipios, a fin de responsabilizar de alguna manera a los gobiernos locales para que de forma regulada y ordenada se brinde ayuda a personas de escasos recursos para el traslado, ataúdes y entierros.
“No prosperó, pero es necesaria. Espero que en un futuro alguien la retome porque estamos preocupados por vivir, pero este drama es terrible y marca la vida de familias y comunidades enteras. Una vez a la radio llegó una señora con un niño de 10 años, eran las 11:00 de la noche y la señora lo cargó desde la terminal. El niño tenía rigor mortis y era difícil de manipular. Ella lo había llevado chineado desde Managua, pero esa madre no lo abandonó y creo que las autoridades y gobiernos locales en la medida de sus posibilidades no deberían abandonar a sus ciudadanos tampoco”, concluyó Gadea.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A