Edgard Rodríguez /ZONA DE STRIKES
Sin duda había un cierto sentimiento de justicia entre las motivaciones que tuvo el columnista deportivo del Chicago Tribune, Jerome Holtzman, cuando decidió crear la regla del juego salvado.
Su invención, realizada y agregada a las reglas oficiales del beisbol (10.20) en 1969, ha tenido un impacto tal que probablemente él ni nadie, lo previó, aún con las encendidas controversias que aún hoy día genera.
“Creo que es conveniente para el beisbol que los pitcheres del bullpen no sean abridores acabados”, dijo Holzman al aprobarse su regla, “y tampoco abridores castigados, sino que se otorgue a los relevistas la jerarquía que merecen”.
Sin esa regla, probablemente no tendríamos un detalle preciso del impacto de Bruce Sutter, Rollie Fingers, Rich Gossage o Dennis Eckersley, todos ellos en el Salón de la Fama, ni idea de la trascendencia de Trevor Hoffman o Mariano Rivera.
La regla no ha cambiado, pero fue revolucionada inconscientemente por Sutter y su disposición para lanzar solo un inning diario debido a una lesión y ha sido perfeccionada por Rivera, cuya eficacia y longevidad lo tienen en otro nivel.
Rivera es el mejor relevista que ha existido, no solo porque tiene más rescates (602), sino porque su porcentaje al convertir oportunidades (89.9) es el más alto de la historia, y su efectividad ( 2.22) es la más baja para alguien con al menos 1,000 innings, desde 1920.
Ningún otro relevista se ha mantenido al máximo nivel tanto tiempo como Mariano. Ninguno ha sido mejor en playoffs (42 salvados, 0.71 efectividad y .176 de bateo en contra) como el canalero, a pesar de estar en línea recta hacia sus 42 años.
Este panameño es al juego salvado lo que Babe Ruth es al jonrón, su símbolo.
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