¡Madre solo hay una…!

Las madres que inundan a sus hijos de cariño durante las primeras etapas de vida hacen que el niño sea más feliz y confiado. Además le proporcionan un escudo contra las infecciones y enfermedades, quedando impreso en el ADN infantil.

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Daniel Galilea EFE

Las madres que inundan a sus hijos de cariño durante las primeras etapas de vida hacen que el niño sea más feliz y confiado. Además le proporcionan un escudo contra las infecciones y enfermedades, quedando impreso en el ADN infantil.

Tanto el cariño como el cuidado maternal benefician al pequeño y son vitales para su desarrollo. Esto se ha descubierto gracias a la información del organismo infantil que desvela las nuevas tecnologías.

Se ha estudiado científicamente el impacto que estas atenciones maternales y el especial vínculo madre-hijo pueden llegar a tener en el organismo del niño, a nivel genético y celular.

Un equipo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid han demostrado que los desórdenes afectivos en la edad temprana, como el estrés posterior al momento del nacimiento, afectan el desarrollo de algunas estructuras nerviosas del recién nacido y a largo plazo influyen en las funciones que dichas estructuras regulan.

Según este estudio, una situación estresante como la separación del recién nacido de su madre origina cambios irreversibles sobre sus procesos neurobiológicos de aprendizaje y memoria.

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